Mi fin de semana se presenta más bien aburridete. La cuadrilla se marcha a recorrer en bici tierras lejanas, a asaltar castillos y tabernas. Carolina trabaja, y yo... ya os contaré.
Besos y buen fin de semana
27.4.07
25.4.07
Pont des Arts
Bueno, bueno, bueno...
La cosa es que no tengo internet en casa ahora, por misterios de la técnica, y ya sabeis como es eso de robar minutillos de internet a las horas laborales: te da para vistazos fugaces, para algún que otro comentario, pero difícilmente llega una a deliberaciones más graves (que tampoco es que vengan mucho a cuento, me direis, y teneis toda la razón del mundo)
Pues qué os cuento entonces?
Este fin de semana empezó a tope con una visita el viernes noche a Le Pont des Arts, y os preguntareis, y qué hacias tú toda la noche encima de un puente? Pues vereis, El Pont des Arts es un puente muy coqueto, peatonal, de madera, que cómo no, descansa sobre el Sena. Y que en primavera florece cual amapola o diente de león, ya que todo el mundo aprovecha el calorcito y la ligereza de ropaje, dejan en casa los abrigos y se van a chuzarse al puente. Allí se monta un autético festín. Los hay que beben vino a morro de la botella y se lo pasan en grande, pero también hay quién se lleva el set de picnic completo, con su mantel, sus copas de cristal y su queso apestoso, que a nosotros tampoco nos faltó. Lo que es común a todos es el buen rollo, el vino, que corre más que el Sena, y las multiples lenguas (no bífidas, oiga). Así que podríamos decir que es el Puente del Botellón de Babel, o algo así. Yo debo reconocer que acabé borracha pero más contenta que unas castañuelas. Que no hay nada mejor que esto para empezar el fin de semana.
El resto del fin de semana fue más tranquilo, y acabó en un picnic más campestre en la ya citada bois de bologna, donde hubo entre otras especialidades tortilla de patata.
Y eso, que ahora estoy en el curro, buscando el momento para decirle a mi jefe que me quiero ir de vacaciones, pero, oiga, que no lo encuentro!
Mañana será el día.
La cosa es que no tengo internet en casa ahora, por misterios de la técnica, y ya sabeis como es eso de robar minutillos de internet a las horas laborales: te da para vistazos fugaces, para algún que otro comentario, pero difícilmente llega una a deliberaciones más graves (que tampoco es que vengan mucho a cuento, me direis, y teneis toda la razón del mundo)
Pues qué os cuento entonces?
Este fin de semana empezó a tope con una visita el viernes noche a Le Pont des Arts, y os preguntareis, y qué hacias tú toda la noche encima de un puente? Pues vereis, El Pont des Arts es un puente muy coqueto, peatonal, de madera, que cómo no, descansa sobre el Sena. Y que en primavera florece cual amapola o diente de león, ya que todo el mundo aprovecha el calorcito y la ligereza de ropaje, dejan en casa los abrigos y se van a chuzarse al puente. Allí se monta un autético festín. Los hay que beben vino a morro de la botella y se lo pasan en grande, pero también hay quién se lleva el set de picnic completo, con su mantel, sus copas de cristal y su queso apestoso, que a nosotros tampoco nos faltó. Lo que es común a todos es el buen rollo, el vino, que corre más que el Sena, y las multiples lenguas (no bífidas, oiga). Así que podríamos decir que es el Puente del Botellón de Babel, o algo así. Yo debo reconocer que acabé borracha pero más contenta que unas castañuelas. Que no hay nada mejor que esto para empezar el fin de semana.
El resto del fin de semana fue más tranquilo, y acabó en un picnic más campestre en la ya citada bois de bologna, donde hubo entre otras especialidades tortilla de patata.
Y eso, que ahora estoy en el curro, buscando el momento para decirle a mi jefe que me quiero ir de vacaciones, pero, oiga, que no lo encuentro!
Mañana será el día.
17.4.07
bois de bologna
No es por dar envidia, pero no sabeis el tiemo tropical que nos acompaña aquí, en la ciudad de la luz, asi que este fin de semana he aprovechado para picniquear en un parque gigante y bastante genial, árboreo y dominguero, con amigos y botella de rioja. Hubo abrazos de árbol, poco deporte y muchas risas.
El viernes conciertos en la 'Fleche d'Or' un sitio muy moderno, muy cool, una antigua estación de tren, con lo mejor de cada casa y buena música... gratis!! os lo creeis? Bueno la trampa es que las cañas estaban a 5 eurazos, pero lo pasamos bien... con bailes a lo matrix incluidos... y todos los modernos alucinando con la muchachada francoespañolirlandesa...





El viernes conciertos en la 'Fleche d'Or' un sitio muy moderno, muy cool, una antigua estación de tren, con lo mejor de cada casa y buena música... gratis!! os lo creeis? Bueno la trampa es que las cañas estaban a 5 eurazos, pero lo pasamos bien... con bailes a lo matrix incluidos... y todos los modernos alucinando con la muchachada francoespañolirlandesa...
12.4.07
vacaciones
Casita en el campo belga
Paseito por un castillo muy chulo.
Dos nuevos amigos, Paco y Mono (el verde)
Vacas holandesas. Qué majas!
Marieke después de la merienda!
Un hotel dentro de una iglesia! Qué buen uso!! Maastricht
Maastricht, la paz de una ciudad holandesa. Y sí, habia tulipanes.
Gante... qué bonito todo... canales, una arquitectura alucinante, buen ambiente...
Es el momento de lanzar en este blog algunas verdades como puños o sentencias categóricas, o como yo he tenido a bien denominar: 'mi visión del mundo'
Las vacaciones son oasis, más o menos bonitos, más o menos tranquilos, más o menos lluviosos.
Las vacaciones siempre saben a poco.
Las vacaciones son cortas.
Las vacaciones, siempre las he gastado antes de que me las den.
Uno no se da cuenta, por mucho que le digan cuando es estudiante, de lo que va ha echar de menos tener tres meses de vacaciones.
Uno siempre hecha de menos las vacaciones, por muy nefastas que hayan sido.
El síndrome post vacacional es una enfermedad.
Vacación es una palabra compuesta de 'vaca' y 'acción': saquen ustedes las conclusiones apropiadas.
5.4.07
a sabiendas de que nadie escucha
Pues bien, a sabiendas de que todo el mundo está de vacaciones, cuento aqui mis planes: mevoy a Bélgica el fin de semana!!
Prometo comer chocolate y beber cervezas riquis. Disfrutar del paisaje (voy a una casa en el campo) y relajarme.
Salir de París se me hace necesario en dias como estos, a ver si aguanta el buen tiempo y tomo un poco el sol, libro en mano e, el jardín...
Prometo comer chocolate y beber cervezas riquis. Disfrutar del paisaje (voy a una casa en el campo) y relajarme.
Salir de París se me hace necesario en dias como estos, a ver si aguanta el buen tiempo y tomo un poco el sol, libro en mano e, el jardín...
2.4.07
museos y otras peripecias de domingo
'El pensador' Rodin
(De este no me sé el nombre, pero también parece pensativo) Rodin
(Cantante?) Rodin
Detalle de escultura, Museo Guimet
Café modernete en el Palais de Tokio
Fin de fiesta con Shreck, Laurent, Caroline y Renaud en Le Kitch
Resulta que ayer aproveché un día soleado y primaveral y me lancé a la calle en el primer domingo de mes en el que todos los museos (no privados) son gratuitos, e hice realidad, la tanta veces postergada por el mal tiempo, visita al Museo Rodin.
Y... qué maravilla. Resulta que el museo está en la calle, en un pequeño jardín al estilo versalles, coronado por las esculturas, del grande, del adorado Rodin. Así que con El Pais bajo el brazo (lo siento, hay costumbres que no puedo afrancesar) sentada en un banco bajo el sol, y frente a Balzac, petrificado, broncificado, más bien, disfruté de una mañana de domingo redonda.
Porque la verdad es que lo disfrutable es pasear por los jardines y ver las esculturas en libertad, que es cuando cobran sentido. Porque dentro del Hôtel Biron las esculturas y bocetos se amontonan en un entorno demasiado espectacular como para dejar disfrutar la obra. Lámparas de araña cuelgan de los techos, molduras, espejos en los que la falta de azoge hace viajar a tu reflejo a épocas de corsés, pelucas blancas de rizos y bailes de la aristocrácia. Allí se mezclan las obras del artista con cuadros de Van Gogh o vasijas griegas, sin ningún criterio de clasificación. Es una maravillosa locura.
Y merece la pena.
Rodin. Fue admirado y endiosado en vida como pocos artistas y aún menos escultores a lo largo de la historia. Francia se rindió a su encanto y a su talento. A pesar de los asuntos de oscuro corte respecto a Camille Claudel, a su posible tiranismo y a quién sabe qué más cosas, fue un genio. Uno sólo de los rostros o de las manos, que vi ayer brillar al sol, le justifica. Cuerpos de bronce que son como una nueva raza humana que se funde en metal. Vida mineral, pies que se hunden, cuerpos creados a golpes de sentimiento...
Después para no perder el hilo cultural de la jornada me fui al Museo Guimet (Museo de las Artes Asiáticas) y... qué tesoro! Pero me faltó tiempo y energía.
Para reponer fuerzas tomé un café y apuré el periódico en el café del Palais de Tokio (lugar de encuentro de lo más moderno y vanguardista de la ciudad. Imprescindible: la arquitectura.)
La verdad es que París es una jungla de la cultura. Digerir tanto arte en poco tiempo puede ser malo para la salud. Corres el riesgo de atragantarte. Así que hay que ir con cuidado, elegir los lugares, dosificar las cantidades...
Para desentoxicarme de cultura me tome tres Shreck (especie de mojito helado!) con Laurent en un bar llamado Le Kitch en los alrededores de República, al que luego se sumaron Caroline y un espontáneo!
En resumen fue un día genial!



