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2.9.08

lamásbella




Merece la pena seguirle la pista a esta revista experimental de arte y en especial a los maravillosos objetos que produce y vende.


7.8.07

todos de vacaciones

Como todo el mundo está de vacaciones o en 'modo siesta', por aquí nadie siente la inquietud de saber a dónde fui el domingo y que nuevas historias tengo que contar... pero os perdono, cuando el viernes vuele camino a Venecia, poco me acordaré de estas páginas, pero como por el momento sigo siendo trabajadora (aunque sin jefe, que alivia), pues aquí estoy, perdiendo el tiempo.

Resulta que el viernes me dejé las llaves en el trabajo, me fui a emborracharme un poco con mis compis de curro, cenamos couscous en Oberkamph y cuando creí que ya me había gastado suficiente dinero para mi economía sumergida, me retiré dignamente a mis aposentos, o eso creía. Cogí un taxi y llegue al portal, y descubrí la falta del elemento fundamental para abrir la puerta, o nooooo!!!! horrroooooorrrr!!!! porque además, todos los planetas acababan de alinearse en mi contra. No tenía batería en el móvil. La noche fue larga y angustiosa, sin nadie a quién acudir, y con una mala suerte de las de comedia mala. El resumen es que después de callejear y coger varios y costosos taxis y algún que otro bus nocturno, tuve la suerte de poder dormir en el baño! (de mi casa, que para el que no lo sepa está fuera, y normalmente abierto).

Así que el sábado lo afronté con tranquilidad, Caro y yo nos hicimos un picnic en el parque que hay debajo de casa, y me acosté pronto.



El domingo hacia un calor que parecía que estabamos en Sevilla, paseé por campos elíseos, bla bla, la historia de siempre. Leí el periódico en Tullerías, donde me costó un rato encontrar una silla, porque andaba la gente muy espabiladilla. Después intenté entrar en el Louvre, pero parecía que sorteaban la Gioconda: la cola llegaba hasta el Arco del Carrusel... Me dí media vuelta y me encontré con el Jeu de Paume, en el que habia una exposición de Pierre et Gilles. Una pareja de artístas de lo más curiosa. Se conocieron en los años setenta y desde entonces no paran de crear y de quererse. Amor y arte. Pero mucho más, la más estereotipada estética gay y kitch, pero con sentido del humor y calidad en el acabado. En la sala de documentación, se veían entrevistas, en los que mostraban sus brazos llenos de tatuajes y sus voces dulces y algo afeminadas, una mezcla de ingenuidad y atrevimiento (como si fuese de lo más normal mostrar efébos de belleza clásica y de asombrosas erecciones, rodeados de flores, esculturillas de cerámica de los chinos, y mucha, mucha purpurina) ... pose o realidad?

Aunque a veces tienen algo de Jeff Koons -al que detesto-, me cayeron infinitamente mejor.

En realidad hay muchas maneras de ir a una exposición, al menos para mí. Algunas veces, las menos, encuentras a artistas que hacen cosas que a tí también te preocupan, que te interesan, y la emoción es supina. Pero la mayoría de las veces, descubres otras formas de mirar -comprendes o no- mentes que buscan cosas totalmente diferentes. Y lo bonito, lo realmente sorprendente, es que existen un número incalculable de miradas, aunque a veces son miradas de lo más desagradables...

27.7.07

Maison Européenne de la Photographie II





Los miércoles por la tarde la Maison Européenne de la Photographie es gratis. Y he hablado aquí de ella antes. Si pasais por París no dejeis de ir. Como cada tres meses más o menos la redecoran y cambian todas las exposiciones, pues para allá que nos fuimos Caro y una servidora.

La Maison es exactamente eso, una casa antigua, de techos altos, grandes ventanales, y cuya espina dorsal es una elegante y aristocrática escalera que te va llevando piso a piso, a mano derecha una sala a mano izquiera otra.

Las que más me gustaron estaban en el tercero A y el segundo B (creo) y eran agradables, sorprendentes... todo lo que se puede pedir del arte, que te sorprenda y que guste, si te diviertes, más que mejor. Una maravilla. Las exposiciones de las que os hablo eran; 'Italie - Doubles visions', en la que fotógrafos de alto copete realizan un duelo de habilidades que resulta fascinante. Destaco la emoción de ver en directo fotografías de Herni Cartier-Bresson (no dejeis de leer 'Fotografiar del Natural', un libro delicioso) o Sebastiao Salgado. La otra exposición es de Charles Matton ('État de lieux'), un gran desconocido para mí, pero un tío muy interesante. Realiza maquetas chiquitiquis de espacios, talleres de artistas, habitaciones, salones de hoteles lujoso... con un detalle casi demoníaco, y después realiza fotografías que dificilmente se pueden diferenciar de la realidad (qué es la realidad?) y plantean el interesante y eterno debate de la fotografía (y el arte) como representación de la realidad, como mímesis ('ceci n'est pas une pipe'). Un mundo diminuto. Podría reflexionar aquí sobre la belleza de las pequeñas cosas, lo cachorros, los bebés, los ponis, las casas de muñecas, esos pequeños libritos de a penas cuatro centímetros en los que algún colgao' ha escrito El Quijote... pero lo dejaré para otro día.

Después de la exposición, paseo por Marais, ricard con hielo en 'Rendez Vous des Amis' y vuelta para casa a cenar, charlar y beber vino. Ayer tenía un justificado dolor de cabeza, pero mereció la pena.

La semana que viene Fondation Henri Cartier-Bresson

24.7.07

Musée des Arts Decoratifs



El domingo, con El País debajo del brazo, y el estómago alegre por un copioso desayuno me di un paseo desde los Campos Eliseos hasta el Louvre. Allí me metí, primera puerta a la derecha en la Rue Rivoli, en el Musée des Arts Decoratifs.

Llevo ya casi diez meses en esta ciudad, y ya estoy segura de que me van a quedar muchas cosas por ver, pero hay algunas que no me quiero perder, una de ellas es este museo, al que os encomiendo fervientemente. Un recorrido por el mobiliario cotidiano desde la Edad Media a nuestros días. Una galería del juguete, con sus espeluznantes munecas del siglo pasado, de ojos saltones y tez grasienta. Una exposición de Jean Paul Gaultier sobre vestuario de teatro y danza (sublime) y una exposición de Publicidad, en la que te encontrabas carteles de todo el mundo, y unas pantallas muy simpáticas, que por países te hacían un barrido por la publicidad de hoy y de siempre. Destacaré los anuncios Italianos de los años 70' (Que buen rato pasé, Michele).

La parte de Mobiliario, que es la más extensa, es verdaderamente interesante, aunque siempre elitista. No aparecen los muebles de los pobres, ni esos cervatillos en cerámica tan del gusto de la generación de nuestros padres, ni las sillas de contrachapado con una acabado brillante y hortera. Aunque es una gozada poder sentarte en sillas y sillones de los que has visto en los libros, para saber qué tal están... y oye! desde aquí os lo digo, están bastante bien.

Un buen museo, si señor.

Acabé la jornada comiendome un happy meal en los jardines del louvre (el hambre me hacia pupa ya a las 5 de la tarde) y leyendo una entrevista a Martín Berasategi (que injusticia poética!).

el bueno de Leandro




El bueno de leandro sueña con un mundo en el que las leyes de lo natural se den la vuelta. Gentes que caminan bajo el agua con total tranquilidad, otras que trepan los edificios... y todo con una estética años cincuenta que me encanta...

2.4.07

museos y otras peripecias de domingo


'El pensador' Rodin


(De este no me sé el nombre, pero también parece pensativo) Rodin


(Cantante?) Rodin


Detalle de escultura, Museo Guimet


Café modernete en el Palais de Tokio


Fin de fiesta con Shreck, Laurent, Caroline y Renaud en Le Kitch

Resulta que ayer aproveché un día soleado y primaveral y me lancé a la calle en el primer domingo de mes en el que todos los museos (no privados) son gratuitos, e hice realidad, la tanta veces postergada por el mal tiempo, visita al Museo Rodin.

Y... qué maravilla. Resulta que el museo está en la calle, en un pequeño jardín al estilo versalles, coronado por las esculturas, del grande, del adorado Rodin. Así que con El Pais bajo el brazo (lo siento, hay costumbres que no puedo afrancesar) sentada en un banco bajo el sol, y frente a Balzac, petrificado, broncificado, más bien, disfruté de una mañana de domingo redonda.

Porque la verdad es que lo disfrutable es pasear por los jardines y ver las esculturas en libertad, que es cuando cobran sentido. Porque dentro del Hôtel Biron las esculturas y bocetos se amontonan en un entorno demasiado espectacular como para dejar disfrutar la obra. Lámparas de araña cuelgan de los techos, molduras, espejos en los que la falta de azoge hace viajar a tu reflejo a épocas de corsés, pelucas blancas de rizos y bailes de la aristocrácia. Allí se mezclan las obras del artista con cuadros de Van Gogh o vasijas griegas, sin ningún criterio de clasificación. Es una maravillosa locura.

Y merece la pena.

Rodin. Fue admirado y endiosado en vida como pocos artistas y aún menos escultores a lo largo de la historia. Francia se rindió a su encanto y a su talento. A pesar de los asuntos de oscuro corte respecto a Camille Claudel, a su posible tiranismo y a quién sabe qué más cosas, fue un genio. Uno sólo de los rostros o de las manos, que vi ayer brillar al sol, le justifica. Cuerpos de bronce que son como una nueva raza humana que se funde en metal. Vida mineral, pies que se hunden, cuerpos creados a golpes de sentimiento...

Después para no perder el hilo cultural de la jornada me fui al Museo Guimet (Museo de las Artes Asiáticas) y... qué tesoro! Pero me faltó tiempo y energía.
Para reponer fuerzas tomé un café y apuré el periódico en el café del Palais de Tokio (lugar de encuentro de lo más moderno y vanguardista de la ciudad. Imprescindible: la arquitectura.)

La verdad es que París es una jungla de la cultura. Digerir tanto arte en poco tiempo puede ser malo para la salud. Corres el riesgo de atragantarte. Así que hay que ir con cuidado, elegir los lugares, dosificar las cantidades...

Para desentoxicarme de cultura me tome tres Shreck (especie de mojito helado!) con Laurent en un bar llamado Le Kitch en los alrededores de República, al que luego se sumaron Caroline y un espontáneo!

En resumen fue un día genial!