10.12.07

I love Helvética


Max Miedinger, nacido el 24 de diciembre de 1910 en Zurich (Suiza), se pasó la vida haciendo letras.

Puede parecer una profesión baladí, alguien que juega con las formas. Pero quien construye una familia tipográfica como la Helvética (antes llamada Neue Haas Grotesk, una versión ampliada y mejorada de la Akzidenz Grotesk), sabe de lo que habla y mucho más de lo que escribe. Son años de trabajo, de hacer líneas, de pensar en el lenguaje de las curvas de perderse entre remates, astas, ápices, ejes... Porque en los textos impresos, hay letras que nos hablan de sonidos, y de formas, las formas nos llevan a lugares comunes, a momentos de la historia. Porque tanto dice uno por lo que dice como por cómo lo dice.


Este año se cumplen 50 años de su creación, y para celebrarlo que se ha estrenado ”HELVETICA A Documentary Film by Gary Hustwit” un documental que hace un recorrido por diferentes ciudades y entrevistas a profesionales que reflexionan sobre la tipografía que ya se ha ganado un hueco en nuestras vidas, y en nuestra historia. No está en las salas de cine, pero en el gran youtube se pueden rescatar trocitos



Porque es un honor poder disfrutar de alto tan bien hecho, I love Helvética

5.12.07

ser moderno


Como buena giputxi y diseñadora, me encanta Loreak Mendian, desde aquellos tiempos de camiseta con margarita surfera (ahora se ven por estos lares, cuando en Donosti ya no se las pone ni perri) hasta los últimos tiempos, en los que la excelencia gráfica se mezcla con mucha tontería moderna, con calidad y precios prohibitivos.

Y sin embargo, me gusta.

Aún recuerdo aquellos años en los que empezaron en una pequeña tienda en el puerto de Donosti, con sus camisetas, que a día de hoy resutan bastante horteras, y con mucha tontería en la cabeza. Pero hay que reconocerles que han sabido crecer. Tanto que ya tienen tiendas en medio mundo.

Aunque lo más admirable, es que han tenido el buen hacer de cuidar el arte del escaparatismo (no confundir con escapismo), y nos han regalado aunténticas instalaciones realmente bellas.





Vasco, mínimal, elegante, de calidad, helvética... carísimo. Aunque, para qué negarlo, siempre nos quedará el Outlet.