Me pasé dos días bastante malos, metida en casa y con el estómago hecho un cristo, pero al tercer día ya estaba como nueva y con un apetito voraz.
El tiempo pasó entre paseos, siestas, nuves y claros y algún chubasco. Pero estuvo genial. Me empapé de espíritu vacacional, hice poco y descasé mucho. Lo pasé genial.
El bar de la Terremoto de Alcorcón. Son simpáticos y es muy lindo, aunque la presencia constante del 'tetamen' de Bárbara Rey era algo perturbador...
Fiesta en Ses Voltes. Un bar encantador entre la Catedral y el mar. Era una fiesta de Play Back. Rodaron pelucas, tutus de bailarina, cervezas, 'pomadas', y muchas risas...
Estaba divino. Y el momento estelar de la noche, aunque no hay documentación, fue cuando se acabó la música y se formó un corro flamenco.Javi, vestido de esta guisa, salió al centro, entre las palmas y bailó flamenco al estilo inconfundible de su amado Chiquito. Las ovaciones fueron interminables.
Acabamos en un bar un tanto raro, con música infernal y con los más calaveras de la isla. En aquel bar me enteré que javi y yo tenemos un hijo negro mayor de edad, que todas las rubias no son alemanas, y que 'gutendag' es buenas noches...
Me encontré con esto al llegar a casa, y con la borrachera, me pareció de lo más simpático sacarme una foto con ella, aunque no era muy habladora.
Al día siguiente logré salir de la resaca maldita que me dieron las 'pomadas' y nos fuimos a una cala encantadora, en la que el agua estaba un poco guarra, pero el pajarico de aquí abajo nos hizo mucha compañia.
El día tres, que era mi cumpleaños hicimos una cena en casa de Sebas. Estuvo genial. Me dió mucha pena irme, me gustó la isla. Qué bonito es Mallorca... cuando no llueve....! ay!
