El placer de llegar a una casa que uno siente como un hogar, es un placer que muchas veces damos por supuesto y en el que no recaemos hasta que lo hemos perdido. Creo que es lo peor que llevo de vivir aqui, abrir la puerta de casa deseando que no haya nadie... por eso ayer disfrute de lo lindo de una casita para mi sola, y estaba como una niña, haciendo todas las cosas que normalmente no puedo. Poner musica en el salon, cenar en la mesa del ordenador... pequeños, pequeñisimos placeres...
Esta noche aprovecho y hago una soirée, con algunos amigos, para estrenar por fin esta casa como mia, aunque solo hasta el viernes, que vuelve la dueña... que desastre!
Pero he echado un vistazo a los alquileres y da miedo... que complicado lo de vivir en esta ciudad. Parece que se empeña en no ser acogedora, pero yo lo voy a conseguir!
1 comentario:
Pues claro que lo vas a conseguir hermanita! Escaparás de la dragón de Pasteur y recuperarás tu libertad! Que disfrutes de tus últimas noches como 'maîtresse chez toi'.
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