19.3.07

San Patricio


Un poco de historia.

Patricio nació en la actual Escocia. Era hijo de un oficial romano católico. A los 16 años cayó prisionero de piratas irlandeses y fue vendido como esclavo. Tras varios intentos, logró huir y se convirtió en predicador en Irlanda, que en esos tiempos se encontraba un poquito 'perdida' por el 'tema druida'.

La hazaña pintoresca de de este santo es que eliminó las serpientes de la isla. Por los que los irlandeses no gozan de la compañia de tan simpático animalito.

Aunque San Patricio es el día patrio de los irlandeses, para el resto de los mortales se ha convertido en la excusa perfecta para asaltar los pubs irlandeses (que florecen ,cual trébol en el campo, por las ciudades del mundo) y tomar pintas al ritmo de la isla celta.

Asi lo hice el Sábado, acompañada de buenos bebedores en un pub cerca de Madeleine (mi vecina trabaja allí). Alli conocimos escoceses con falda, gente con todo tipo de tocados verdes, irlandeses (bebedores incansables) y franceses que se mimetizaban con el ambiente. Y todo esto regado de negra Guinness.

La resaca del domingo fue un poco infernal... casi me arrepentí de haberme hecho irlandesa por unas horas. Pero ahora que no me duele la cabeza reconozco que fue muy divertido.

2 comentarios:

Ana Aguilera dijo...

QUe recuerdos! Yo viví dos St. Patrick's en Dublin y eso deja huella aunque realmente allí no hacen falta santos para llevar a la gente a los pubs, más bien haría falta a uno para sacarlos! pero lo bueno es que ese día la fiesta está en la calle y eso no es tan común en esas tierras del norte y todo se llena de color y hasta creo recordar que ambos 17s de marzo hizo sol! qué gozada! a ver cuando vamos juntas a Irlanda que esta vez ya serás mayor de edad ( aunque procuraremos evitar episodios como el de las pintas de vinoblanco) en todo caso seguro que ya no tienes que gritarle a la gente pa que te entiendan!
Love
tu sister

susana dijo...

El sábado no pude evitar acordarme de aquella aventura irlandesa que emprendí con 17 añitos, en la que se sucedieron escenas como la de verme gritar a los nativos en mi inglés de cuenca acompañada de varias pintas de vino blanco por las calles de Dublín.
Seguro que queda poco para que repitamos la aventura. Y aunque no haga falta gritar a la gente y beber barbaridades... no me digas que no fue divertido... Una evoluciona un poco con el tiempo... y chica, al final es una pena!