La idea de viajar a Bruselas se gestó a penas unas horas antes, entre cervezas y música, en el Día Europeo de la Música. Y esos son los viajes que molan, los que uno no planea, los que le salen al paso.
El resumen del viaje es que Bruselas es una ciudad encantadora, bonita, la gente sonríe y es amable, no es demasiado grande ni demasiado pequeña, y es bastante más barata que ésta en la que habito... la verdad es que daban ganas de quedarse, en eso coincidimos todos lo miembros de la exploración. Daba pena volver a París.
4 comentarios:
Que guapa es mi Susa! y claro que se lo pasa uno bien en Bruselas, con las fritekes, los chocolates fundentes y las cervezas que saben a gloria, igual por eso cantan eso de in de gloria, in de gloria, in de glooooooooriiiiaa!
Oh, que linda regadera!
Debo añadir a todos los encantos de la ciudad uno particular, las mujeres que fuman y agitan un bolso mientras se mueven alrededor de una farola, esquina o similar cual polillas. En el viaje de fin de curso de 3º de BUP pasamos una noche y una mañana en Bruselas, de camino a París precisamente, y como gañanes castizos que éramos, aunque adolescentes (o sea, peor), nos hizo mucha gracia comprobar que la calle del hotel estaba plagada de señoras putas y estabamos a la expectativa de que alguna subiera a hacer su trabajo...
Habria que imaginar tu mente perversa adolescente, en aquella época, venga a ver mujeres que fuman y agita el bolso alrededor de una farola, que tambien hay que ver el topicazo... yo personalmente no he visto ninguna...
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