
Me encanta haber llegado a un pais tan contradictorio.
Te da qué pensar. El surrealismo se mezcla con un derechismo de bigote salvaje (el bigote se lleva por dentro, como la procesión).
El gobierno dice que la jornada laboral es de 35 horas, pero debe ser como los reyes, que son los padres, porque aqui ni dios baja de las 40 y el que se atreve a trabajar solo 35 es mirado por los demás con agria crueldad, 'Será bago; así no sacamos a la France de la crisis (qué crisis?)'
La gente es adicta al trabajo y vienen a trabajar los dias de fiesta.
Los vecinos no se conocen, porque aqui la gente no hace eso de pasar embutido de casa en casa, o al menos pedir un poquito de sal, que es la buena excusa para saber si tienes un vecino que esta aprobechable.
Por eso, la France es un país de lo más divertido, y como ya he dicho, surrealista.
Pues resulta que ayer, 29 de Mayo, era la 'Fête des Voisins' o sea, la Fiesta de los Vecinos. Lo cual significa que los vecinos de un inmueble que se saludan justillo el resto del año, el 29 de Mayo se reunen y hacen una fiesta, en la entrada, por ejemplo. La idea de imaginarme a todos los vecinos de París armando una buena a la vez, me hace estremecer: La del quinto que está hasta el moño de los niños de la del sexto sonrie falsamente a la criatura mientras pega una sutil patada al perro de la portera y maldice el día en el que olvidó la reunion vecinal... y así, mil historial, como mil vecinos.
Yo fui avisada por mi vecina, no festiva, para poder escapar de la fiesta. Así que aprovechando la ausencia de mi jefe sali un poco antes y me apresure a llegar a casa antes de las 7, hora clave para el festejo vecinal.
Cruce la entrada y el recibidor, y no vi a nadie, aun quedaban 20 minutos para la reunion, para las cocacolas con panchitos, y los sandwiches de queso de la del quinto. Subi las escaleras y cerre la puerta detrás de mi. Respiré tranquila. Habia conseguido burlar a los vecinos festivos... uff... de la que me libré anoche...