
Cuando una esta mucho tiempo sin contar las cosas, se van acumulando los temas y la cabeza se te hace un lio intentando ordenar.
Asi que voy a hacer un ejercicio literario-memoristico, de contarlas cosas de lo mas reciente hasta lo mas lejano. Que se situa en la tarde del viernes cuando salia del trabajo hacia una cita a ciegas de esas en las que me estoy especializando.
La cosa es que ayer queria contar el fin de semana pero me vi arrastrada por una espiral de trabajo y reuniones. Resulta que Thibaut se marchaba a la provenza a las 18,15h y pretendia llevarse cierto trabajo que yo tenia entre manos, asi que desde primera hora me puse a terminarlo, la cosa es que todo iba bien, pero en el ultimo momento la impresora no queria funcionar. Es algo que debe aparecer entre los pensamientos de una tal Murfie, porque no es posible que siempre ocurra lo mismo! Esto se vio mezclado tambien con la visita de Mariam, mi jefa real, o 'la señora que pone el dinero' que venia desde bilbao para hacernos una visita. Me puse un poco nerviosilla, pero finalmente recorde que era una señora encantadora, y agradeci poder hablar de mi trabajo en un idioma que no me presenta problemas. Sali tarde de trabajo, cansada y con ganas de llegar a casa, a una casa cada dia menos acogedora, la verdad. Me enganche a 'lolita' de Navokov, y me quede fritiqui en seguida.
El domingo fue genial, uno de esos domingos a los que solo le faltaba 'el pais' debajo del brazo. Paseos, tiempo primaveral, sol, museos (Picasso y Pompidou) Picnic en Place des Vosges, cafe au lait en un bar moderno... y acabo la jornada con la visualizacion de una instalacion de Pipilotti Rist en la plaza del Pompidou, una musica con sabor a blade runer, imagenes sugerentes y ese escenario retrofuturista que son los tubos del Centre Pompidou.
El Sabado Piscina matinal y relax en la tarde, cena (lentejas!) en casa de mis amigos madrileños, juegos y borrachera de lo mas divertida... dormir en el sofa, levantarme con el sol dandome en la cara ( ya aqui lo enlazamos con el domingo por la mañana)
El viernes por fin, acabe llegando a casa bastante perjudicada de una borrachera. La cita a ciegas fue de lo mas graciosa, en seguida parecia que nos conociamos de toda la vida, a lo que ayudaron las cervezas a euro y medio y el ambiente mas bien latino que se respiraba en 'Mano Buena' mi bar favorito de Paris. Roberto resulto ser un oscense de lo mas majete. Hubo recital de poesia de manos de un chileno bilingüe, nachos y risas. Ambos confesamos a la altura de la cuarta cerveza lo ridiculo que nos habia parecido la idea de la cita a ciegas y nos quedamos mucho mas agusto.
Y eso es todo (creo).
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