



Ya se ha convertido en una costumbre, una buena costumbre, ir a los museos en domingo, que como es el día del señor, pues yo lo dedico a la cultura, la lectura y el relajo.
Ayer estuve en el Palais de Tokio, al cual habia ido ya en varias ocasiones a tomar cafeses rodeada de modernos, a pasar horas en la librería y a hacer picnics bajo techo en su zona self service, pero aún no me habia animado a entrar. Y ayer me puse manos a la obra y entré en el museo más moderno de París.
Habia una exposición de Steven Parrino, del cual no habia oido hablar en la vida, pero me quedó claro ayer a lo que se había dedicado hasta 2005, en el que dejó este mundo, se le apagó la luz, tembló... Estética irreverente, la muerte de la pintura, post pop, performance, descomposición del arte, negro y plateado...
Lo más destacado, un video de lo más rarísimo, muy ochentero, en el que aparece un tío con media cara quemada, que parecía de gominola (dudo que no lo fuera), una rubia con el pelo cardado que se pone a freir huevos después de copular de manera algo sobreactuada con el anteriormente citado muchacho, para después darse con una plancha en la cara, y acabar suicidandose frita en la sartén al ver a su amor del ojo de gominola fallecer por exceso de ejercicio... una joya, vaya!
Por lo demás, lo mejor fue ver todo aquello, que bien podían haber sido materiales de deshecho -como los que cogíamos de las obras de la facultad de ciencias y nos llevabamos a clase de escultura cuando eramos estudiantes-, lucir a la estatura de obra de arte en ese marco incomparable que son las salas del Palais de Tokio, de paredes inmensas y pulcras y techos sin acabar, con todo el cableado colganderas... ay! después nos tomamos un cafecito en la zona vip! que te hace sentirte tan cool...
3 comentarios:
Me parece que vas a echar luego mucho de menos estos domingos tan intensos llenos de cultura...
Pues si que los voy a echar de menos, pero también me gustan los domingos tranquilos de comidas en terrazas con amigos, y paseos contemplativos por el sacromonte. Ay! lo que daría yo por tomarme unas cerves en la terraza del gitano ese tan salao' que te pone música hortera, y ver uno de esos atardeceres de Grana'. ay! necesito vacaciones...
Es que si Granada tuviera esos atardeceres en el sacromonte y encima varios palais de Tokio y no se cuantas maisons de la photographie ya sería el acabose, y seguro que no podríamos vivir allí porque todo el mundo querría estar...
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