



Los miércoles por la tarde la Maison Européenne de la Photographie es gratis. Y he hablado aquí de ella antes. Si pasais por París no dejeis de ir. Como cada tres meses más o menos la redecoran y cambian todas las exposiciones, pues para allá que nos fuimos Caro y una servidora.
La Maison es exactamente eso, una casa antigua, de techos altos, grandes ventanales, y cuya espina dorsal es una elegante y aristocrática escalera que te va llevando piso a piso, a mano derecha una sala a mano izquiera otra.
Las que más me gustaron estaban en el tercero A y el segundo B (creo) y eran agradables, sorprendentes... todo lo que se puede pedir del arte, que te sorprenda y que guste, si te diviertes, más que mejor. Una maravilla. Las exposiciones de las que os hablo eran; 'Italie - Doubles visions', en la que fotógrafos de alto copete realizan un duelo de habilidades que resulta fascinante. Destaco la emoción de ver en directo fotografías de Herni Cartier-Bresson (no dejeis de leer 'Fotografiar del Natural', un libro delicioso) o Sebastiao Salgado. La otra exposición es de Charles Matton ('État de lieux'), un gran desconocido para mí, pero un tío muy interesante. Realiza maquetas chiquitiquis de espacios, talleres de artistas, habitaciones, salones de hoteles lujoso... con un detalle casi demoníaco, y después realiza fotografías que dificilmente se pueden diferenciar de la realidad (qué es la realidad?) y plantean el interesante y eterno debate de la fotografía (y el arte) como representación de la realidad, como mímesis ('ceci n'est pas une pipe'). Un mundo diminuto. Podría reflexionar aquí sobre la belleza de las pequeñas cosas, lo cachorros, los bebés, los ponis, las casas de muñecas, esos pequeños libritos de a penas cuatro centímetros en los que algún colgao' ha escrito El Quijote... pero lo dejaré para otro día.
Después de la exposición, paseo por Marais, ricard con hielo en 'Rendez Vous des Amis' y vuelta para casa a cenar, charlar y beber vino. Ayer tenía un justificado dolor de cabeza, pero mereció la pena.
La semana que viene Fondation Henri Cartier-Bresson
2 comentarios:
Realmente esa ciudad cambia en los meses de sol, por mucho que ahora llueva y tal. Debo decir que me he quedado con ganas de volver, tú lo sabes, la segunda visita me supo a poco, realmente en un sitio tan grande tiene que haber de todo, no todo malo. Lo que si es todo es caro, sorprende que esta maison sea gratis como dices. Y al menos hay unos cuantos domingos al mes en que los museos son gratis.No es una ciudad tan mala, pero sigo pensando que no viviria allí de ninguna manera...
q envidia!!!! pura envidia cochina. admito mi parte de culpa por no aparecer ni publicar na, pero le estoy sacando el jugoa al verano de una manera q no me esperaba, ya se hacer sushi por ejemplo... ahora nos vamos a ver ojos de brujo
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