
El domingo, con El País debajo del brazo, y el estómago alegre por un copioso desayuno me di un paseo desde los Campos Eliseos hasta el Louvre. Allí me metí, primera puerta a la derecha en la Rue Rivoli, en el Musée des Arts Decoratifs.
Llevo ya casi diez meses en esta ciudad, y ya estoy segura de que me van a quedar muchas cosas por ver, pero hay algunas que no me quiero perder, una de ellas es este museo, al que os encomiendo fervientemente. Un recorrido por el mobiliario cotidiano desde la Edad Media a nuestros días. Una galería del juguete, con sus espeluznantes munecas del siglo pasado, de ojos saltones y tez grasienta. Una exposición de Jean Paul Gaultier sobre vestuario de teatro y danza (sublime) y una exposición de Publicidad, en la que te encontrabas carteles de todo el mundo, y unas pantallas muy simpáticas, que por países te hacían un barrido por la publicidad de hoy y de siempre. Destacaré los anuncios Italianos de los años 70' (Que buen rato pasé, Michele).
La parte de Mobiliario, que es la más extensa, es verdaderamente interesante, aunque siempre elitista. No aparecen los muebles de los pobres, ni esos cervatillos en cerámica tan del gusto de la generación de nuestros padres, ni las sillas de contrachapado con una acabado brillante y hortera. Aunque es una gozada poder sentarte en sillas y sillones de los que has visto en los libros, para saber qué tal están... y oye! desde aquí os lo digo, están bastante bien.
Un buen museo, si señor.
Acabé la jornada comiendome un happy meal en los jardines del louvre (el hambre me hacia pupa ya a las 5 de la tarde) y leyendo una entrevista a Martín Berasategi (que injusticia poética!).
1 comentario:
q bueno!!! al final fuiste,jejeje
yo no hice nada al final no periodico, ni na
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